Boletín Bibliográfico

Mujeres "viriles" en la Hispania visigoda. Los casos de Gosvinta y Benedicta

Autor  VALVERDE CASTRO, Mª Rosario

Título  Mujeres "viriles" en la Hispania visigoda. Los casos de Gosvinta y Benedicta

Título revista/libro  Stvdia historica. Historia Medieval = Mujeres y Edad Media, nuevas perspectivas

Año  2008

Volumen  26

Páginas  17-44

Resumen
Estudia las figuras de la reina Gosvinta y la religiosa Benedicta, dos mujeres que se perfilan con nitidez en la Hispania visigoda. Ambas fueron enérgicas, decididas y resolutivas, cualidades que pertenecían a la esfera de lo masculino, pero mientras Gosvinta es dibujada por las fuentes historiográficas (Venancio Fortunato, Juan de Bíclaro, Gregorio de Tours) con tintes oscuros, Benedicta es valorada positivamente, como un ejemplo de virtudes. Presenta la biografía de Gosvinta y Benedicta. Gosvinta fue de origen noble, tuvo dos hijas que se casaron con príncipes merovingios y fue doblemente reina por estar casada con dos reyes visigodos, Atanagildo y Leovigildo; fue además adoptada como madre por otro rey, Recaredo, contra quien participó en una conjura que la precipitó a la muerte. Se dibuja con una arrolladora personalidad, indomable voluntad y con destacado poder político. La vida de Benedicta sólo nos es conocida por la fuente hagiográfica de la Vita Fructuosi. En ella se nos dice que era noble, que estaba prometida con uno de los gardingos de la corte regia, pero que su vocación religiosa la llevó a rechazar el matrimonio proyectado. Dejó su casa y su familia para trasladarse a la costa gaditana cerca de donde Fructuoso había fundado un monasterio masculino. Se comunicó por mensajeros con Fructuoso, que acabó dando orden de construir para ella un refugio, que llegó a ser un convento femenino cuando acudieron otras vírgenes para dedicarse a Dios. Su prometido recurrió a la justicia real para reclamar sus derechos sobre ella y se designó como juez al conde Angelato; ambos acudieron al cenobio donde vivía Benedicta. En el enfrentamiento verbal que tuvo lugar venció por su determinación y elocuencia Benedicta. En el relato aparece como una mujer con carácter, decidida y valiente, que se opuso a la legalidad y a su familia para defender su dedicación religiosa. En la Vita Fructuosi prima la voluntad de construir modelos de comportamiento ejemplares a la descripción de los hechos reales. La capacidad de Benedicta para disponer de su propio cuerpo y de su propia vida es lo que reporta beneficios a la Iglesia, por eso el comportamiento «viril» de esa mujer es valorado positivamente.

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