Boletín Bibliográfico

Las Órdenes religiosas

Autor  CANTERA MONTENEGRO, Margarita

Título  Las Órdenes religiosas

Título revista/libro  Medievalismo. Volumen extraordinario = El mundo social de Isabel la Católica

Año  2004

Volumen  13-14

Páginas  113-126

Resumen
En la época de los Reyes Católicos las Órdenes religiosas ejercían una gran influencia en todos los ámbitos sociales, incluida la corte, y poseían dominios económicos ricos que suscitaban las más diversas ambiciones. El proceso de reforma religiosa de la Baja Edad Media tuvo en los monarcas castellanos -en especial Juan I y los Reyes Católicos- unos poderosos valedores, ante la Santa Sede y ante los monjes y frailes opuestos a la renovación (denominados claustrales o conventuales). Ese apoyo parte de la idea de que la reforma religiosa (ejemplo de vida y costumbres de monjes y frailes) y renovación del reino y del orden son dos realidades inseparables. Los consejeros de los reyes colaboraron también en el proyecto; entre ellos destacan -cada uno de distinta manera- el jerónimo fray Hernando de Talavera y el cardenal franciscano fray Francisco Jiménez de Cisneros. La renuncia a los bienes, en la puesta en práctica de la austeridad que propugnaba la reforma, se produjo de distintas formas, bien transfiriéndolos a las comunidades observantes, bien financiando obras en los monasterios para adaptarlos al espíritu de la reforma (sobre todo la clausura) o en algún caso patrocinando la fundación de colegios (Colegio de San Ildefonso). Los pilares fundamentales de la reforma fueron la Congregación de San Benito de Valladolid, la Orden de San Jerónimo y la Observancia mendicante, franciscana y dominica en especial. También las Congregaciones observantes del Císter, obra de fray Martín de Vargas, y la agustina de fray Juan de Alarcón, así como la expansión de la Cartuja. La formación de las Congregaciones de Observancia en cada una de las Órdenes religiosas evidencia que en dichas comunidades no todo era decadencia y relajación. En los años finales del siglo XV se vivió en todas las congregaciones un importante cambio: la consideración de que una buena formación intelectual era un firme apoyo de la reforma; cambio debido, en gran parte, a la iniciativa de la Corona y del cardenal Cisneros (creación de colegios mayores universitarios y fundación de la Universidad de Alcalá de Henares). Las llamadas Órdenes terceras constituyen una interesante manifestación de la vida religiosa, no suficientemente estudiada. Los terciarios forman asociaciones de hombres y mujeres consagrados a Dios sin abandonar su estado laico, siguiendo el espíritu de una Orden religiosa y dedicados al ejercicio de la caridad, por ello muchas veces las referencias a ellos están ligadas a los hospitales. Dentro de este grupo destacan las beatas, emparedadas o dueñas: mujeres o grupos de mujeres que se retiran a un lugar alejado o dentro de sus propias casas para vivir una vida religiosa pero en estado seglar, siguiendo el evangelio mediante voto o juramento y vistiendo un hábito propio que no debe confundirse con el religioso. No es fácil identificar estos grupos en las fuentes. Este tipo de vida fue alentada por la reforma, pero a medida que ésta avanza, se observa un proceso de institucionalización hacia una regla tercera o la trasformación en conventos vinculados a los grupos observantes, clarisas y dominicas y, en menor medida, jerónimas y concepcionistas. Incluye un apartado final con selección bibliográfica.

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